CHILE, UN EJEMPLO NO NEOLIBERAL.

Esta semana en Anansi nuestra invitada fue Beatriz Areyuna, quien nos compartió la experiencia de educación popular y pedagogía crítica en Chile y los retos que para la educación surgen desde esos campos de lucha.

A diferencia de la mayoría de los países de Nuestra América,  en Chile ha habido un trabajo más minucioso de sistematización de la educación popular a nivel nacional; se habla de una historia larga que comprende experiencias desde el siglo XIX, y una corta a partir de los años 60 con la influencia de Paulo Freire; esta historia corta se ha periodizado de acuerdo a los retos que las situaciones políticas presentan, qué pasan por la dictadura hasta llegar al periodo neoliberal.

Si bien hay una línea de lucha producto del trabajo de maestros y maestras, también hay rupturas que suponen reacomodamientos y nuevos diagnósticos para la acumulación efectiva de conciencia. Es importante destacar que para Beatriz la lucha de la pedagogía crítica se suscribe en el campo contracultural, en tanto que lo que se construye son distintas alternativas a las ofrecidas por el sistema, en ese sentido, es un proyecto desde la conciencia aunado a una idea democrática de horizonte colectivo, donde la suma de las voluntades se traduce en la materialización de espacios participativos; es por eso que se precisa que las conciencias se junten, evitar que queden aisladas e inactivas, su acción depende de la capacidad de juntar esas voluntades y empatías en un cuerpo colectivo consciente del momento histórico que transitó y transita, se precisa también la acción dialógica entre  generaciones, pero no desde el lugar de las presunciones, el paternalismo, el pasado heroico o el pasado obsoleto, no, el diálogo que propone Beatriz tiene como centro la comprensión amorosa, la empatía, la sensibilidad humana, por encima de la mera racionalidad cognitiva, eso permitirá un avance más rápido y un proyecto cultural más sólido e integral.

La solidez del proyecto podría medirse según el nivel de desarrollo e intensidad democrática, ese desarrollo no está, por supuesto, en el marco de la democracia liberal, está en la participación del poder popular que se apropia de los espacios públicos, que decide qué hacer en ellos, transgrediendo la verticalidad impuesta desde la educación convencional y bancaria, donde los acuerdos son productos de un diálogo amplio y no un acto performático para mantener un tipo de orden y donde no hay ningún consenso con las ciudadanías.

Es muy cierto que a Chile nos lo venden como el ejemplo a seguir en cuanto al despliegue neoliberal, muchos de los gobiernos de Nuestra América calcan sus políticas de desregulación del mercado y privatización, así mismo, copian el camino de la mercantilizacion del sistema educativo; ahora bien, cómo pueblos, el ejemplo que podemos tomar de Chile es el del campo de lucha desde la educación popular y las pedagogías críticas, los cambios culturales y políticos que desde allí  se siembran, la sistematización de sus experiencias y la invitación a vernos a través del diálogo, es necesario que los pueblos también hablemos desde la empatía y la comprensión amorosa, y no desde las presunciones chovinistas.

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