Como trabajar con el pueblo

Paulo Freire

1. Presentación:

Este manuscrito fue originalmente una transcripción de conversaciones entre Paulo Freire y distintas organizaciones sociales en la Villa Alpina, Zona Leste de São Paulo en principio de los años 80. La charla estaba direccionada para las pastorales, organizaciones de base católicas que cumplieron un gran papel en la organización de las grandes masas populares de Brasil y fueron uno de los ejes fundadores de PT, por eso se va a encontrar distintas relaciones entre educación popular y teología.

La propuesta de divulgación de este texto, que no encontramos otra versión completa en castellano, es por creer que de manera sucinta presenta las claves del pensamiento freiriano, tan necesario para el momento histórico. El original en portugués puede accederse acá.

2. Introducción: ¿Cómo se da la relación entre teoría y práctica?

En primer lugar, el joven allí tiene la razón, cuando afirma que no se puede quedar solo en la teoría. Lo que nos enseña la gente es hacer cosas. Es la práctica de la gente. Es claro que no hace ningún mal leer uno que otro libro. Hay un librito muy bueno, escrito por el profesor Brandão: “O que é o Método Paulo Freire”, por ejemplo. Pero lo que es fundamental es hacer, es lanzarse en una práctica e ir aprendiendo-reaprendiendo, creando-recreando, con el pueblo.

Eso es lo que enseña la gente. Ahora, si hay posibilidad de echar carreta con quien tiene práctica o con quien ya tuvo práctica, o con quien tiene fundamentación teórica, alrededor de la experiencia, es excelente. Yo me comprometo a hacer eso. Me parece válido. Mi asesoría tiene cierto sentido. Ahora, lo que es necesario es hacer. Así nosotros vamos teniendo la sensación agradable de estar descubriendo las cosas con el pueblo. Por eso yo tengo la impresión que hoy no es el momento para una palestra sobre el método. No es para eso que vine.

Tengo la impresión que puedo poner ante nosotros, no a vosotros, pues me pongo a mí mismo en eso, algunos elementos. Llamémoslos principios. Estos principios son válidos no solo para quien está metido en alfabetización, también para quien está participando en cualquier tipo de pastoral. No importa si estás haciendo alfabetización de adultos o trabajando en la pastoral obrera, cualquiera que sea; es válido incluso para quien es médico y trabaja con el pueblo.

3. Nadie está solo en el mundo.

El primer principio que creo que sería interesante destacar es: Como educadores / educadoras, debemos estar muy convencidos de una cosa que es obvia: NADIE ESTÁ SOLO EN EL MUNDO. ¿Se puede hasta decir “pero Paulo, como tú me viene con algo tan tonto así?” Vamos a ver las implicaciones que nosotros sacamos de esa constatación, porque eso es una constatación, nadie necesita investigar.

Lo que es fundamental no es, por lo tanto, hacer una constatación. Hacer constataciones es muy fácil. Solo se necesita estar vivo. Lo que es importante es encarnar esa constatación con un par de consecuencias, un par de implicaciones. La primera de ellas, sobre todo en el campo de la educación, que es lo nuestro, es que nadie está solo porque los seres humanos están en el mundo con otros seres.

“Estar con los otros significa necesariamente respetar en los otros el derecho de decir la palabra.”

En eso ya empieza a enredarse quien tiene una posición nada humilde, quien piensa que conoce toda la verdad, y, por lo tanto, tiene que meterse en la cabeza de quien no tiene la verdad. Eso tiene una implicación en el campo de la teología muy importante. Pero no vamos a discutir eso hoy.

A mí me gusta hablar de esas cosas, pues de fondo soy un teólogo, porque soy un sujeto despierto, un hombre que busca la preservación de su fe. Y es inviable buscar preservar la fe sin hacer teología, es decir, sin conectar, sin charlar con Dios. Mi ventaja es que nunca hice curso de Teología Sistemática, así que puedo cometer maravillosas herejías.

4. Saber escuchar

Volviendo a eso: la primera implicación profunda y rigurosa que surge cuando yo encarno que no estoy solo es fea, lo que también es bonito. Cuando yo era muy joven, me contaron una historia que se dio dizque con Henry Ford. Henry Ford reunió los técnicos de él, los asesores, etc., y dijo: “mire, vamos (creo que en Detroit) a discutir el nuevo modelo de carros Ford”. Entonces los técnicos empezaron: “Sr. Henry, vamos a encontrar una manera de acabar con esos carros que son solo negros y feos, vamos a hacer carros verdes, azules, cambiar el estilo, hacer algo más dinámico”. Entonces cuando se dio las 5 pm Henry Ford dijo: “Mira, yo tengo que hacer algo ahora, vamos hacer así: mañana nosotros nos reunimos aquí a las 5 pm para decidir eso”.

Al día siguiente, a las 4:50 pm la secretaria de Ford ingresó en el salón y dijo: “Señores, el sr. Ford no puede venir a la reunión, pero pide que ustedes se reúnan y dijo que está de acuerdo con lo que planteen, desde que sea negro el color de los carros”. Eso es exactamente lo que está presente acá. Si el pueblo brasilero está de acuerdo con la apertura democrática después de la dictura debe ser así, si no… Es una cosa extraordinaria. Una cosa fantástica. Pero existe.

Entonces, yo hablo contigo cuando soy capaz de escuchar, y si no soy capaz yo hablo “A”. Hablar “A” significa hablar alrededor de si sobre cualquier situación. Si yo, por lo contrario, también escucho, entonces la consecuencia es la misma para el trabajo de alfabetización de adultos, educación sanitaria, salud, discusión del evangelio, de religiosidad popular, etc. Si yo me convencí de hablar CON y de escuchar, mi trabajo partirá siempre de las condiciones concretas en las cuales está el pueblo. Mi trabajo partirá siempre de los niveles y de las maneras y formas como el pueblo se comprende en la realidad, y nunca de la manera como yo entiendo la realidad. ¿Así está claro?

5. Desmontar la visión mágica

¡Voy a dar un ejemplo muy concreto! Cuando yo tenía 7 años yo ya no creía que la miseria era punición de Dios. Entonces ustedes han de concordar conmigo que ya hace rato que yo no creo en eso. Pero vamos a admitir que, aunque yo vaya a trabajar en una cierta área, cuyo nivel de represión y opresión, de expoliación de la comunidad es tanta, que, por necesidad, incluso por supervivencia colectiva, esa comunidad estará hundida en toda una visión alienada del mundo.

En esa visión Dios es el responsable por aquella miseria, y no el sistema. En ese nivel de conciencia, de percepción de la realidad, es necesario por veces acreditar que Dios es realmente el responsable, porque siendo Dios, el problema es de una causa superior. Es mejor acreditar que es Dios, porque con eso no se tiene la necesidad de pelear, con miedo de morir, de que acreditar que no es Dios.

Esta es una realidad que existe. ¡Yo no sé cómo es que los jóvenes de izquierdas no perciben esa vuelta! No es posible llegar a un área como esa y hacer un discurso alrededor de la lucha de clase. No se puede, ¡Ni pensar! Es exactamente el derecho y el deber que yo tengo que respetar tu derecho de decir también la palabra. Eso significa entonces que es necesario saber escuchar.

En la medida, entretanto, que yo salgo del reconocimiento de tu derecho a decir la palabra, cuando yo hablo es porque te escuché, yo hablo contigo. No sé si me estoy complicando. Y vea bien, yo no estoy haciendo un juego de palabras. Estoy utilizando palabras. Vea que yo utilicé la preposición A, “hablar A ti”, pero dije que el “hablar A ti” solo se convierte en hablar contigo, si yo te escucho. Vean como Brasil está lleno de gente hablando para la gente, pero no con la gente.

Hace 480 años que el pueblo brasilero recibe bolillo. Entonces, miren bien lo que es que tiene el trabajo del educador. En una posición autoritaria, evidentemente el educador/educadora hablan al pueblo. Hablan al estudiante. Lo que es terrible es ver un montón de gente que se proclama de izquierdas y sigue hablando al pueblo y no con el pueblo, en una contradicción extraordinaria con la misma posición de izquierda. Porque lo correcto de la derecha es hablar al pueblo, mientras que lo correcto de la izquierda es hablar con el pueblo. Pues bien, esa “vainita” yo creo que tiene una importancia gigante. Entonces esa es la primera conclusión que yo creo que nosotros sacamos cuando percibimos que no estamos solo en el mundo.

6. ¿Lo que es el método Paulo Freire?

Cuando nosotros encarnamos y vivimos este “no estar solo en el mundo”, tiene que ver con el llamado Método Paulo Freire. Pero no me gusta hablar de eso, que es una vuelta re aburrida. Porque, de fondo… Eso no es un Método. No es nada. Eso es una CONCEPCIÓN DE MUNDO, que está ahí, es una pedagogía y no un método lleno de técnicas. Yo creo que nosotros sabemos mucho más de las vueltas cuando nosotros aprendemos el significado de eso que yo dije y lo ponemos en práctica, de que cuando se está pensando en el “ba-be-bi-bo-bu”(referencia al método fonético). El “ba-be-bi-bo-bu” solo tiene sentido cuando este principio es respetado.

Mire, si el alfabetizador no está dispuesto a vivir con el alfabetizando una experiencia en la cual el alfabetizado dice su palabra al alfabetizador y no solamente escucha la del alfabetizador, la alfabetización no es auténtica. El alfabetizando es un creador de su aprendizaje. Bien, eso es un principio fundamental.

Ahora, una otra consecuencia de eso, de ese hablar A y hablar CON: yo solo hablo en la medida en que también escucho.

“Yo sólo escucho en la medida en que yo respeto. Incluso a lo que me está contradiciendo”.

Porque si nosotros solo escuchamos quien está de acuerdo con nosotros, ¡parce! Es exactamente lo que está en el poder. Quiero decir, desde que tu aceptes la regla del juego, la apertura prosigue. A mí me gusta mucho las anécdotas, incluso las anécdotas llamadas de absoluta inconsistencia teórica científica. Es la ignorancia de la ciencia, hacer algo así.

Es obvio que en algún momento va a llegar la vaina de clase, pero es imposible mientras no se desmonte la visión mágica, la comprensión mágica. Porque mire, si hubiera una posibilidad de participación activa, de una práctica política inmediata, esa visión se acabaría.

“Entonces es una violencia tu querer olvidar que la comunidad aún no tiene la posibilidad de involucramiento inmediato”.

Entonces lo que ocurre es que vas a hablar a la comunidad y no con la comunidad. Haces un discurso del putas. ¿Y que es lo que haces con ese discurso? Crea más miedo. Mete más miedo en la cabeza de la población. Es decir, que lo que nosotros tenemos que hacer es partir exactamente del nivel en que la masa está.

Desde ese punto, hay dos posibilidades:

  1. La primera es que nosotros nos acomodemos al nivel de comprensión que la comunidad tiene, y que empecemos a decir que en verdad realmente Dios quiere eso. Esa es la primera posibilidad de cometer un error.
  2. La segunda posibilidad de errar es reventar con Dios y decir que el culpable es el imperialismo. Vean la falta de noción de esa gente. Porque de fondo es una falta de comprensión del fenómeno humano, de la espoliación y de las raíces. Es chistoso, se habla tanto de la dialéctica, pero les falta dialéctica. (Dialéctica es el proceso de conocimiento por lo cual se va por el camino cierto, a través de un proceso de reflexión basado en la realidad o la práctica).

Vamos a ver lo que pasa en la cabeza de las personas. Si Dios es el responsable y Dios es un tipo re fuerte, creador de toda esa vuelta, ¿Qué puede generar en la cabeza del tipo si nosotros llegamos y decimos que no es Dios? Nosotros tenemos que pelear contra una situación hecha por un ser tan poderoso como este y al mismo tiempo tan justo. Esa ambigüedad significa pecado. Entonces nosotros metemos más sentimiento de culpa en la cabeza de la masa popular.

7. Dios es lo culpado.

Lo que nosotros tenemos que hacer en un caso como este es aceptar. Yo me acuerdo, por ejemplo , que antes del golpe de Estado, cuando yo trabaja en Nordeste de Brasil, tuve una charla con un grupo de campesinos y fue esta:

Después de empezarnos a charlar, hubo un silencio muy grande y en cierto momento uno de ellos dijo: “Perdónanos señor, el señor debía estar hablando y no nosotros”.

¿Y por qué? – yo le contesté.

Porque el señor es el que sabe, nosotros no sabemos.

Ok. Yo acepto que yo sé y ¡Ustedes no saben! Pero ¿por qué yo sé y ustedes no saben? – Miren que yo acepté la posición de ellos en lugar de imponerme. Yo la acepté, pero al mismo tiempo la cuestioné.

El señor sabe porque fue a la escuela – me contestó un campesino después de charlaren entre ellos.

Yo acepto, yo fui a la escuela y ustedes no fueron, pero ¿por qué yo fui a la escuela y ustedes no fueron?

¡Ah! El señor fue porque sus padres pudieron y los de nosotros no.

Muy bien, estoy de acuerdo. Pero, ¿por qué mis padres pudieron y los de ustedes no pudieron?

El señor pudo porque sus padres tenían condiciones, buen trabajo, tenían buen empleo y lo de nosotros no.

Yo acepto. Pero ¿por qué mis padres tenían buen empleo y lo de ustedes no?

¡Ah! Porque lo de nosotros era campesino.

Mi abuelo era campesino, mi padre era campesino, yo soy campesino, mi hijo es campesino, mi nieto va a ser campesino – respondió otro. (Acá viene la concepción fatalista de la historia).

¿Lo que es ser campesino?

¡Ah! Ser campesino es no tener nada, es ser explotado.

Pero, ¿qué es lo que explica todo eso?

Dios. Es Dios que quiso que lo señor tuviera y nosotros no.

Ok. De acuerdo. ¡Dios es un bacán! ¡Es un tipo poderoso! Ahora, me gustaría hacerles una pregunta: ¿Quién de acá es papá? – todos lo eran – Usted, ¿Cuántos hijos tiene?

Tengo 6.

Venga y me dice, ¿usted capaz de poner 5 de sus hijos acá en el trabajo forzado y mandar 1 para estudiar en Recife (ciudad capital), teniendo todo allá – comida, hospedaje, para estudiar y ser doctor, y los otros 5 acá muriéndose de trabajar bajo el sol?

No haría eso, no señor.

Entonces, ¿Tu crees que Dios es poderoso, que es el padre, iba a sacar la oportunidad de vosotros? ¿Será posible? – hubo un silencio.

No es posible. No es Dios para nada. Es el patrón.

Sería una estupidez de mi parte si dijera que era el patrón imperialista Yanque. El campesino me iba a decir: “¿qué es? ¿Qué come esa cosa?”. Pilla que la transformación social se hace con ciencia, con conciencia, buena noción, humildad, creatividad y coraje. Es trabajoso, ¿pilla? No se hace eso forzado,a lo mal hecho. El voluntarismo nunca hizo la revolución en ningún lugar del mundo. El espontaneísmo tampoco. La revolución implica en CON-VIVENCIA CON LAS MASAS POPULARES y no distancia de ellas. Es ese principio que dejaría por acá.

8. Nadie sabe todo, nadie ignora todo.

Un otro principio, que nosotros sacamos de aquel CON y del A, es lo siguiente: es que NADIE SABE DE TODO, NI NADIE IGNORA TODO, lo que equivale a decir que no hay, en términos humanos, sabiduría absoluta ni ignorancia absoluta.

Yo me acuerdo, por ejemplo, de un juego que hice en Chile, en el interior, en una casa campesina, donde los campesinos estaban inhibidos sin querer discutir conmigo, diciendo que yo era doctor. Yo dije que no y propuse un juego que era lo siguiente: Cogí una tiza, fui a la repisa y dije: “Yo hago una pregunta a ustedes y, si no lo saben, yo marco un gol. Después ustedes me preguntan, y si yo no lo sé, ustedes marcan un gol. Quien hace la primera pregunta soy yo, yo hago la primera patada.

Me gustaría saber lo que es la hermenéutica socrática”. Dije una cosa difícil, una vuelta que vino de mí, un intelectual. Ellos se pusieron a reír y no tenían ni idea de lo que era eso. Puse un punto para mí. Después les tocó. Uno de ellos se levanta y me hace una pregunta alrededor de la siembra. ¡Yo no entendía ni miércoles! Como sembrar ni qué…. Entonces perdí. Quedó uno a uno. Después pregunté lo que era alienación en Hegel. Dos contra uno. Ellos se levantaron y preguntaron alrededor de plagas. Fue una vuelta maravillosa. Llegó a 10 contra 10, y al final los tipos se convencieron que en verdad nadie sabe todo y nadie sabe nada.

9. Elitismo

Pero eso que, al nivel teórico, el intelecto dice, ¡nosotros necesitamos para vivir! Es ese mi énfasis.

Todo mundo acá sabe que no está solo en el mundo. Ok. Pero es necesario vivir la consecuencia de eso, principalmente si la opción es libertadora. Lo que es necesario encarnar es eso, cuando nosotros nos acercamos de las masas populares de manera arrogante, elitista, para salvar la masa inculta, incompetente, incapaz: ¡Eso es absurdo! Porque, incluso, no es científico. Hay una sabiduría que se constituye en la masa popular por la práctica.

10. Basismo

Ahora, hay también otro equívoco, que es lo que se llama “basismo”. O tú estás dentro de la base, todo el día, toda la noche, vives allá, mueres allá, ¡o nunca puedes opinar! Puro cuento, esa vuelta no está bien. Eso de sobreestimar la masa popular es un elitismo al inverso. No hay porque hacer eso. Yo, por lo menos, es obvio, soy un intelectual. Y soy un intelectual de manos finas. La sociedad burguesa en la cual me constituí como intelectual me podría haber hecho a mí diferente. Y yo soy humilde para aceptar una verdad histórica que es mi límite histórico, ¡o me suicido! Entonces entiendo esa vuelta. Es una contribución a dar a la masa popular. Nosotros tenemos una contribución a dar.

Ahora, para mí, lo fundamental es lo siguiente: es que esa contribución solo es válida a la medida en que soy capaz de partir del nivel en que la masa está y, por lo tanto, de aprender con ella. Si no es así, entonces mi contribución no vale nada, o por lo menos vale muy poco. Entonces ese es el otro principio independiente de la técnica de ba-be-bi-bo-bu. Es decir, es ese estar CON el pueblo y no simplemente PARA ÉL, y jamás SOBRE ÉL. Eso es lo que caracteriza una postura realmente libertadora. Y chévere sería si nosotros tuviéramos tiempo de ir mostrando esas afirmaciones a la luz de la experiencia para percibir lo que significa.

11. Asumir la ingenuidad del educando.

Pero otro principio que yo creo que es fundamental es la capacidad que nosotros tenemos de asumir la ingenuidad del educando, sea él universitario o popular. Yo estoy cansado de afrontarme en las universidades donde trabajo, con ingenuidades, con preguntas que a veces yo no entiendo. Pero no entiendo porque el tipo que está haciendo la pregunta no la sabe hacer. Ahora, imaginen lo siguiente: que pedagogo sería yo si, al escuchar una pregunta mal formulada, desorganizada y sin sentido, yo respondiera con ironía.

¿Qué derecho tendría yo en decir que soy un educador que piensa la libertad y el respecto? De ninguna manera. Y por esto, a veces me siento en una situación un poco difícil, porque el estudiante pone la cuestión y yo realmente no la estoy entendiendo. Cuando eso pasa en Estados Unidos, yo hasta tengo la oportunidad de decir: “Yo no entiendo inglés, ¿podría repetir?”. Pero acá no puedo decir: “Mira, yo no entiendo bien el portugués”. Lo que digo para el estudiante es: “Mira, voy a repetir la pregunta y pones atención a ver si no distorsiono el espíritu de tu pregunta. Si yo la distorsiono me dices”.

Yo repito la pregunta que él me hizo, reformulando de manera más clara como yo pienso que entendí. Y el estudiante dice: “Era eso mismo que yo quería preguntar, solo que no estaba sabiendo como”. Yo digo: “¡Ah! Entonces listo”. Pero si digo: “No, tú eres un idiota”, ¿con que autoridad podría decir eso al joven estudiante? ¿Qué sabiduría tengo yo para hacer eso? ¿Quién soy yo? Esa es otra vuelta que me parece absolutamente fundamental.

“En la medida en que tu asumes la posición ingenua del educando, tu superas esa posición con él, y no sobre él”.

Pero, si es fundamental asumir la ingenuidad del educando, es absolutamente indispensable asumir la criticidad del educando en frente a nuestra ingenuidad de educador. Ese es el otro lado de la moneda para el educador auto suficiente. Solo el educando es ingenuo, el educador nunca lo es. De fondo, él es el que es ingenuo, porque la ingenuidad se caracteriza por la alienación de sí mismo al otro. Por la trasferencia de si en alguien para el otro.

Yo no soy ingenuo. Patricio es que es ingenuo. Yo transfiero para él mi ingenuidad. Solo crítico en la medida en que yo también acredito que yo soy ingenuo, porque no hay ninguna absolutización de la ingenuidad y ni absolutización de la criticidad. Entonces el educador que no hace el juego dialéctico, contradictorio, dinámico, para mí no trabaja por la LIBERACIÓN.

12. El educador es un político.

Para terminar esta serie de consideraciones, yo diría a ustedes lo siguiente: todo eso es política, porque de fondo, ¡La EDUCACIÓN es UN ACTO POLÍTICO! La educación es a la vez un acto político y un acto educativo. No es posible negar, de un lado, la politicidad de la educación y del otro la educabilidad del acto político. Y es en ese sentido que todo partido es un educador siempre. Pero depende de que Educación es esa que el partido hace. Depende de con quien él está. A favor de qué está el educador o la educadora. Entonces, si la Educación es siempre un acto político, la cuestión fundamental que se pone para mí es:

El educador, la educadora, somos todos políticos. Lo que es importante saber ahora es si la política que nosotros hacemos está a favor de quien. ¿Cuál es la nuestra opción?

Y clarificada nuestra opción, entonces nosotros tenemos que ser coherentes con ella: en eso que se cierra la cuestión. Porque de nada sirve un discurso revolucionario con una práctica reaccionaria. No sirve que yo me pase una noche haciendo un curso acá, y después vaya a la favela (barrios populares urbanos) “salvar” los favelados con mi ciencia, en lugar de aprender con los favelados la ciencia de ellos.

Porque en verdad, mis amigos, no es el discurso que dice que la práctica es válida. Es la práctica que dice si el discurso es válido o no.

Entonces, el juez es la práctica, siempre, y no el discurso. Y no sirve un lindo sermón al cual sigue una práctica reaccionaria. No sirve una propuesta revolucionaria si al día siguiente mi práctica es pequeño-burguesa. Eso es lo que yo creo como fundamental.

13. El coraje de correr riesgos

Ahora es claro, que para los que están metidos en alfabetización de adultos, hay un par de cositas que no he dicho acá, que debe ser hecho. Por ejemplo: ¿Cómo se hace la decodificación de una palabra? ¿Cómo encontrar la mejor palabra? ¿Cómo se codifica? ¿Lo que significa codificar? ¿Lo que significa decodificar? Hay una serie de otras cosas, pero yo diría a ustedes, que lo fundamental es esa coherencia con la opción que nosotros tenemos, que es política. Es ese coraje de correr riesgos. Porque la Educación Libertadora, o ella es una aventura permanente o no es creadora. No hay creación sin riesgo. Lo que tenemos que hacer acá es reinventar las cosas.

14. La marca del autoritarismo

Tenemos que combatir todos nosotros la marca trágica que cargamos, los brasileros y brasileras, que es la del autoritarismo que marcó los primordios de nuestro nascimiento. Brasil fue inventado autoritariamente. Y es autoritariamente que él continua. No es de espantarse de ninguna manera que la apertura se haga autoritariamente. Yo hice un discurso en Goiania, en el Congreso Brasilero de Profesores, en que leí una serie de textos empezando por un sermón fantástico de Padre Vieira, durante la guerra de los holandeses.

Él decía una cosa muy bonita: en ningún milagro Cristo gastó más tiempo, ni más trabajo tuvo que en curar el endemoniado mudo. Y esta ha sido la gran enfermedad de este país: el silencio que siempre tiene sometido el pueblo. Lo que Vieira no dijo, y porque incluso él no haría ese análisis de clases tan temprano, es que, en este país, quien ha sido mudo es la clase popular, las clases trabajadoras. Es decir, no son mudas en el sentido de que no hacen nada. Ellas han hecho su rebelión constante.

¡Las luchas populares en ese país son cosas maravillosas! Sólo que la historiografía oficial, en primer lugar, esconde las luchas populares. En según lugar, cuando cuenta, lo hace de manera distorsionada. En tercer lugar, el poder autoritario hace todo para que nosotros olvidemos. Pero esa es la marca del autoritarismo en ese país.

¿Ustedes ya imaginaron como nosotros somos autoritarios, los intelectuales de este país, incluso cuando somos de izquierdas? Pero el autoritarismo nuestro se volvió una arrogancia nuestra, en la sabiduría que nosotros hablamos, en nuestro comportamiento en los seminarios, en curso, en nuestras exigencias de lecturas. El profesor cita 40 libros en un semestre y manda el estudiante leer unos 200 capítulos más allá de los 40 libros. Y el estudiante no lee siquiera el periódico. Pues eso yo vengo diciendo hace más de 30 años.

15. Empiece a reaprender de nuevo

Si tu pretendes para esa semana empezar un trabajo con grupos populares, olvídate de casi todo lo que ya te enseñaron. Toca desvestirse. Queda desnudo de nuevo y empieza a vestirte con las masas populares. Olvídate de la falsa sabiduría y empieza a reaprender de nuevo. Es en eso que ustedes van a descubrir la validad de aquello que saben, en la medida en que ustedes prueban lo que ustedes saben con lo que el pueblo está sabiendo. Yo creo que eso es lo básico.

Yo nunca escribí nada que no hubiera hecho. Ni una carta yo puedo hacer si no tengo algo importante alrededor de qué hablar. Esa es una de mis buenas limitaciones. Mis libros son siempre relatos. Ahora es obvio, son relatos teóricos, hechos desde la práctica. Eso significa lo siguiente: quien pretende trabajar con esos relatos, que son mis libros, debe estar siempre dispuesto a recrear lo que hice, a rehacer, y no solo copiar, pero reinventar las cosas. Esta vuelta es incluso muy cristiana. Es en ese sentido que nosotros participamos de la obra de la creación y recreación del mundo con Dios. Yo hago una gran fuerza para no dejar de cumplir esa tarea. Ese negocio de recibir una cosita gratis de Dios no me gusta. Toca ponerse pillas también.

16. Una experiencia

Así que llegué de Europa para vivir de nuevo en mi país, yo trabajé un semestre con un grupo de jóvenes que hacia una experiencia en una comunidad de favelados. Ellos hicieron durante algunos meses un trabajo. Fue durante la construcción de una casita que ellos hicieron una experiencia de alfabetización muy interesante. Después ellos desaparecieron de la casa y después aparecieron de nuevo y me dijeron: “Paulo, la cosa más formidable que nosotros tenemos para decirte es que por más que nosotros te hubiéramos leído a ti y hablado contigo, cometimos un error inmenso.

Nosotros habíamos puesto en nuestra cabeza que el pueblo quería ser alfabetizado. Como nosotros sugerimos al pueblo que la alfabetización era muy importante, el pueblo pasó 6 meses con nosotros hablando de eso por causa de nosotros. Después, el pueblo ganó intimidad con nosotros y riéndose hablaron: nosotros nunca quisimos eso. Ahora ustedes vean, era un buen equipo, habían leído todo lo que era mío, que habían discutido conmigo un semestre. Y yo también me enredé en el cuento. Ese equipo estaba totalmente convencido de lo que el pueblo quería de verdad. Ese equipo había transferido al pueblo la necesidad de alfabetización.

Eso es otra cosa, pues en un país de 480 años el pueblo lleva bolilla, es la cosa más fácil del mundo si tú llegas pareciendo intelectual y tu terminas sugiriendo que hay una necesidad y que el pueblo debe atender a ella. El pueblo va a decir: “sí señor, es lo que yo quiero”. Esa es una advertencia que yo hago.

17. Conclusión: Vivir pacientemente impaciente

Una cosa que yo siempre hablo y que pondría ahora como uno de los principios que me olvidé: El educador en la opción que nosotros pensamos que tiene, tiene que vivir pacientemente impaciente, vivir la relación entre la paciencia y la impaciencia. No es posible ser solo impaciente como mucha gente lo es. Querer hacer una revolución de acá al jueves. Es meterse en la cabeza un diseño de realidad que no existe, como, por ejemplo: las masas ya tienen el poder en Brasil, solo falta el gobierno. Eso solo existe en la cabeza de alguien, no en la realidad económica, política y social del país.

“La impaciencia significaría la ruptura con la paciencia. Entonces, cuando tu rompes con uno de esos dos polos, tu rompes en favor de uno de ellos”.

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