DISOÑEMOS LA EDUCACIÓN.

por Andrés Roberto

En esta edición de Anansi nuestro invitado fue Carlos Calvo Muñoz, con quien dialogamos a propósito del horizonte de una educación liberadora, creadora y que se alimenta del error y la incertidumbre, distinta a la fosilización de lo que él llama escolarización, que no es otra cosa que el sistema tradicional de enseñanza donde los estudiantes son vistos como cabezas vacías que el educador tiene que llenar con respuestas preestablecidas.

Los sistemas educativos, o de escolarización para usar los términos de Carlos, se han enquistado como sistemas subsidiarios del capitalismo, y por ende, a sus intereses de producción de mano obrera calificada, de cuerpos obedientes y disciplinados que automatizan información sin reflexionarla, un sistema de repetición de saberes hegemónicos cuya producción investigativa es reductible a la validez de las fuentes citadas; ese sistema en definitiva no construye saber, por el contrario, es una fuente permanente de miedo, de miedo a explorar, de miedo a equivocarse, de miedo a crear y  a pensar por sí mismo, y en consecuencia, se homogenizan  y estandarizan saberes, esterilizando las múltiples posibilidades de construir conocimientos nuevos ya que se evalúa sancionatoriamente.

Carlos, quien tuvo la oportunidad de ser alumno de Paulo Freire, tiene claro que la base de la educación para la libertad es el principio de que cada quien es portador de saber y susceptible de aprender, de hecho, más que un principio es una condición humana natural, que al potenciarse en una matriz de incertidumbre nos obliga a improvisar y a abrir los horizontes del saber, un saber que no está constreñido a la convención de la repetición. Sin embargo, Carlos tiene claro que no es suficiente con tener la claridad de este principio, se precisa también tener claro el mapa  de navegación educativo, un mapa que es dinámico y que representa un desafío permanente para las y los educadores, por ejemplo, el avance de la tecnología y su impacto en la educación no es un tema menor a la hora de pensarse el uso de la misma como una herramienta a favor de una educación holística, necesitamos ver más acá del pánico que suele generar en el grueso de educadores la idea del desperfilamiento de la escuela como único territorio idóneo de construir saberes, en efecto, es tiempo de asumir el reto y construir las bases éticas y metodológicas que nos permitan el provecho de la herramienta tecnológica sin perjuicio de las aulas físicas ya existentes.

Siempre es tiempo de soñar, o como diría Carlos tomando la palabra de una comunidad nariñense (Colombia), de disoñar, de diseñar el camino para andar nuestros sueños, de atrevernos sin miedo a improvisar y a crear, de educar y no de escolarizar. Disoñemos pues la libertad en todas las aulas, sin miedo a equivocarnos, porque no tiene sentido ir a una escuela a dar y recibir respuestas en el ejercicio mecánico de llenar contenidos.

Para escuchar la entrevista completa:

Otros Hilos del Tejido