¿Somos Violentos? El reto desde nuestras bases subjetivas

Nuestro entrevistado de la semana en Anansi, Francisco Ávila, habla en el texto que indicamos[1] de cómo un conjunto de reglas comunitarias no escritas, fueron constitutivas de la guerrilla del Partido de los Pobres (PDLP) en los años 60, en Guerrero, México. Dicha reglas, surgidas en el marco de múltiples violencias, reflejan las bases subjetivas de una comunidad en particular y sus potenciales maniobras para solucionar los problemas que le aquejan; en este caso fueron transicionales en la ulterior formación de una guerrilla para buscar la igualdad frente a distintos agravios vividos en esa realidad campesina.

La riqueza y versatilidad que nos presta el concepto de bases subjetivasusado por Francisco, nos permite extrapolar el análisis a otros casos de la realidad nuestroamericana, por ejemplo, el de la guerrilla de las FARC-EP convertida en partido FARC después de los Acuerdos de La Habana[2]. Las reglas comunitarias forjadas en más de 50 años de vida guerrillera, son hoy por hoy, las bases subjetivas de una organización que decidió dejar las armas y disponer su disputa dentro del aparato de Estado. Si bien en el caso de la guerrilla del PDLP, las bases subjetivas del campesinado fueron capitalizadas, funcionales y potenciaron el salto de la violencia cotidiana a la violencia política, no parece encontrar ese mismo orden de sentido en la actual situación del partido FARC. En efecto, la reaccionaria arquitectura institucional colombiana se ha acorazado de tal manera que entorpece el despliegue de condiciones subjetivas de naturaleza comunitaria. Cualificar en la materialidad del tejido social el discurso de la paz y no poner en saco roto los códigos subalternos construidos colectivamente durante décadas, parece no ser el único desafío pendiente de la historia reciente colombiana, está también el desafío de cómo rescatar esas bases subjetivas de diversos procesos comunales por fuera de sus intentos de institucionalización. Esos análisis pueden parecer específicos de contextos donde hubo guerrillas, pero dejamos acá una pregunta: Un desafío que nos propone el trabajo de Francisco es pensar justamente esos acorazados instituidos para, recordando el psicoanalista Reich, lograr despertar el erotismo del conocimiento a través del rompimiento de ellos. En tiempos de cuarentena, y con los surtos de violencia en las urbes que empiezan a presentarse, encontrar cómo enfrentarnos con los elementos violentos que constituyen nuestras subjetividades, más allá de la justa indignación por la falta de garantías para la reproducción de la vida, y buscar las bases subjetivas que nos instigan el amor, la solidaridad y el cuidado, elementos muy presentes también en nuestras culturas, parece ser uno de los desafíos que la conversa con Francisco nos puede enseñar

Escuche el Podcast de la semana y te invitamos a dialogar sobre nuestras bases subjetivas latinoamericanas:


[1] Ávila Francisco. “Las bases subjetivas de la violencia política en Atoyac, Guerrero (México). Una interpretación del proceso insurreccional de la guerrilla del Partido de los Pobres (PDLP) en los años sesenta del siglo XX” México. 2019. Tomado de: https://ipecal.edu.mx/003-francisco/

[2] Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP) fue el nombre del grupo guerrillero que después de los Acuerdos de La Habana se convirtió en partido político y  pasó a llamarse Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC)

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